5 Mitos sobre displasia de cadera en caninos

5 Mitos sobre displasia de cadera en caninos

La gran mayoría de las razas grandes o gigantes pueden estar afectadas por la Displasia de Cadera Canina (DCC), pero cualquier raza puede ser afectada, de hecho puede aparecer en razas medianas y pequeñas (en menor proporción), mayormente con menos consecuencias para el animal (al ser más livianos) y también se encuentra en razas grandes de gatos, con las mismas características que en los perros – poco registrado en nuestro país.

En los perros, si bien la Displasia de Cadera Canina (DCC) es altamente heredable, no es congénita y al nacimiento no está presente.

La gran mayoría de perros, tenidos como mascotas y reproducidos sin control presentan una incidencia mayor de la enfermedad que los controlados en los clubes de razas.

Mito 1

"Sólo las articulaciones de la cadera y los tejidos circundantes se ven afectados"

No solo la cadera puede ser afectada por cambios degenerativos – artrosis – en los cartílagos , por el contrario, es frecuente que los hombros , las rodillas y las articulaciones intervertebrales puedan mostrar cambios similares, como la pérdida de cartílago, la inflamación de la cápsula articular y la proyección de la enfermedad al hueso subcondral. La Displasia de cadera canina es simplemente la más notable – y más dolorosa – de las manifestaciones de este tipo de artrosis.

Mito 2

"La ausencia de displasia de cadera en los padres es garantía de libre displasia para los cachorros"

La probabilidad de tener un perro con Displasia de Cadera Canina (DCC) es del 25%, incluso si ambos padres tienen “buena” o “excelente” conformación de sus caderas. Este porcentual de aparición de la enfermedad sube mucho si cualquiera de los padres tiene displasia, si ambos tienen displasia o si los hermanos de los reproductores la presentan.

La enfermedad es poligénica, es decir concurren un conjunto de genes que determinarán las característica de cada uno de los componentes de las articulaciones (ilion, isquion, pubis, acetábulos, cabezas y cuerpos femorales) Los genes anormales pueden no aparecer o expresarse por algunas generaciones, haciendo que el control y eliminación de la enfermedad sea aún más difícil.

Se considera que la influencia genealógica es directa en por lo menos 3 generaciones (padres, abuelos y bisabuelos) y un poco menor hasta por 7 generaciones anteriores.

Mito 3

"Una dieta abundante ayuda a evitar la displasia de cadera"

Por el contrario, los perros que tienen genéticamente mayor tendencia a padecer Displasia de Cadera (DCC) se benefician de una (o bien alimentados pero flacos) durante sus dos primeros meses de vida y por el contrario se perjudican cuando los cachorros son criados “gorditos” con dietas ricas en energía.

En un estudio realizado en la Universidad de Davis (USA) a partir de las ocho semanas de edad, a las crías que se les disminuyó en un 24 % el peso de la ración, tuvieron un 46 % menor incidencia de displasia de cadera que las crías que pudieron comer libremente. Se considera hoy que no se debería estimular el crecimiento y el peso en los primeros meses de vida para que la influencia negativa ambiental sea mínima, en los perros predispuestos genéticamente, a la displasia de cadera.

Por lo tanto, perros secos, delgados pero bien alimentados, crecen mejor, desarrollan mejor sus radios y sus articulaciones, que los cachorros gorditos, “hermosos” que solemos elegir como mascotas.

Mito 4

"Los ovejeros alemanes tienen mucha displasia y se “descaderan” cuando son viejitos"

Es común escuchar que los ovejeros alemanes son los que más sufren de Displasia de Cadera Canina (DCC) y luego cuando llegan a una edad avanzada “se descaderan” o quedan paralíticos.

Hay que tener en cuenta que la raza Ovejero Alemán, hasta el día de hoy, es la raza más estudiada con respecto a Displasia, es la raza de la que tenemos más información con respecto a la incidencia de la enfermedad. Por esto decimos que estos perros son los más afectados, sin embargo estudiando concientemente a otras razas de crecimiento rápido, nos encontramos que la displasia puede encontrarse en mayor proporción todavía.

En el ovejero, gracias al control y a la selección realizada por displasia, el % de casos ha disminuido en los últimos años.

Entonces ….. En que casos aparecen las parálisis de las patas traseras?

Los síntomas de la Displasia de Cadera Canina (DCC) incluyen: rengueras, pasos cortos y rígidos, lentitud para incorporarse o para echarse, dificultad para subir escaleras o saltar, mayor rigidez por la mañana y mejora “en caliente” durante el día. Estos síntomas empeoran con el aumento del ejercicio o se manifiestan al día siguiente de un ejercicio pesado. Suelen empeorar los días fríos y húmedos.

Todos estos síntomas rara vez aparecen de repente y empeoran lentamente a lo largo de meses o años, además los signos rara vez son graves y la mayoría de los perros muestran solo una leve o moderada renguera o dolor.

Hay que considerar que la gran mayoría de los perros no muestran signos de la enfermedad, ya que solo un 30 o 40 % manifiesta síntomas y se da principalmente en animales muy jóvenes.

Cuando los perros llegan a una edad avanzada, muchos muestran signos o síntomas de dolor, dificultad para incorporarse, tambaleo al caminar, disminución de las masas musculares y hasta parálisis de sus patas traseras (entre otros síntomas) y esto puede suceder tengan o no tengan displasia.

En la mayoría de los casos se trata de artrosis o enfermedad de los discos intervertebrales de la columna lumbar o dorso lumbar. Es importante entonces consultar con su veterinario, por que el tratamiento debe ser particularmente enérgico en estos casos, para lograr una sobrevida satisfactoria y mejorar la calidad de vida de su perro.

Esto puede ocurrir en todas las razas, siendo las mas predispuestas las razas grandes.

Mito 5

"Los perros con displasia deben ser sacrificados"

Hoy en día los perros pueden vivir muchos años con buena calidad de vida, con displasia de caderas.
Es una enfermedad grave funcional pero no es grave vital. Solo nombrarla asusta, pero una vez detectada es factible de ser tratada.

Hace años, en la gran mayoría de los animales de compañía, las enfermedades de la cadera se diagnosticaban sólo, cuando los perros mostraron signos avanzados de dolor.

Hoy, el diagnóstico radiográfico es sencillo y con el aumento del conocimiento sobre las enfermedades del crecimiento, las mismas pueden ser diagnosticadas y tratadas muy precozmente.

Las opciones de tratamiento disponibles en la actualidad pueden garantizar una vida larga y “normal”, incluso para los perros con enfermedad avanzada.


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